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Publicado el 17-09-2014

BLOG / ¿Está tu hijo bien alimentado?

Cuando los niños son pequeños, hacer que coman de todo es, a veces, misión imposible. Por eso, el Doctor José Manuel Moreno, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP), nos revela cuáles son los alimentos que más echa en falta cuando va un niño a su consulta y cómo evitarlo.

El experto advierte que "a mayor variedad de alimentos, menor riesgo de deficiencias". Y es que una alimentación saludable no consiste en consumir un determinado ingrediente, por sano que sea, sino en la combinación de varios. ¿Y por qué es recomendable que se acostumbren desde pequeños? Porque, como explica el doctor Moreno, los hábitos que se adquieren en los primeros años de vida continúan existiendo en la edad adulta, es lo que él llama "sabores y olores familiares".

Los problemas derivados de una alimentación deficiente van, desde el punto de vista nutricional (obesidad, falta de energía, carencias...) hasta el conductual, que puede acabar derivando en futuros trastornos alimenticios. Para evitarlo, el doctor ha realizado una lista con cinco situaciones poco recomendables que se encuentra al tratar a los pequeños.

  • Deshidratación: aunque parezca una obviedad, el agua es un elemento indispensable en las comidas, y no debe sustituirse por refrescos, zumos o incluso por leche. ¿Lo mejor? Que el niño no se acostumbre a realizar las comidas acompañadas de otras bebidas, sino que deje estas para otros momentos del día, como a media mañana o a media tarde.
  • El pan. En especial en su variedad integral o menos refinada. Este es un alimento clave, ya que son hidratos de carbono, y son los encargados de proporcionar energía. Por eso, es bueno limitar el consumo de bollería y pan de molde y aumentar el de pan, tanto para las comidas principales como para las meriendas.
  • Los zumos no sustituyen a la fruta. Es muy común que los pequeños rechacen muchas frutas y las madres intenten suplir esta carencia con bebidas industriales. Sin embargo esta no es la solución. Todos los jugos industriales llevan mucho azúcar y han perdido por el camino muchos de sus nutrientes. La opción más recomendable es introducir a los pequeños una fruta distinta cada semana. De esta manera, no solo se evita que el niño se canse de tomar siempre la misma sino que además los padres pueden ir descubriendo cuáles acepta mejor. ¡Y disfrutando de una amplia variedad de beneficios!
  • Malos hábitos en la mesa. Comer solos, rápido o de pie hace que poco a poco ellos niños adquieran costumbres que acabarán afectando a su salud. Diversos estudios han relacionado estos comportamientos con enfermedades como la obesidad. Para que no se de este caso, los pequeños deben sentarse en la mesa y aprender a masticar bien los alimentos y esperar a que todos acaben su plato para poder levantarse.
  • Desayunos insuficientes. Las prisas, la falta de tiempo y los madrugones son los peores enemigos de la alimentación, en especial de los desayunos. Después de toda la noche sin comer, el cuerpo necesita reponer toda esa energía para rendir durante el resto del día. Está demostrado que el rendimiento académico se ve afectado por el desayuno. Por eso, un vaso de leche o unas galletas no son suficiente. Para que sea completo, debe estar compuesto por proteína, como leche, yogur o huevos, acompañada de cereales, fruta o tostadas.